La historia de quien decidió que Ayacucho también merece un lugar en el mundo digital
Iván
Bejarano
Olivares
Consultor en Marketing Digital · Fundador de RetabloWeb
"Nunca creí que una ciudad del interior del Perú fuera una limitación.
Con el tiempo entendí que era mi mayor ventaja."
Todo empieza en
Ayacucho
Nací y crecí en Ayacucho, una ciudad que muchos en Perú conocen por su historia y su artesanía, pero que pocos imaginan como cuna de profesionales con proyección internacional. Hice mi primaria y secundaria en el Colegio Salesiano San Juan Bosco de Ayacucho, una institución que me formó en valores, disciplina y sentido del compromiso desde temprano. Luego me formé como Licenciado en Administración de Empresas en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga — una de las universidades más antiguas del Perú en actividad.
Desde joven tuve claro algo: quería construir algo propio. No solo trabajar para otros, sino generar oportunidades. Pero en una ciudad donde el mercado digital era prácticamente inexistente en la década del 2010, esa visión parecía difícil de materializar. Lo que no sabía entonces es que esa misma brecha que veía como un obstáculo, sería la oportunidad de mi vida.
"Cuando empecé a hablar de marketing digital en Ayacucho, muchos me miraban como si hablara otro idioma...
Hoy, ese idioma es el que más necesitan aprender."
El primer paso fue formarme de manera presencial y vía online. Y no solo en Ayacucho: viajé, estudié, me certifiqué. Lima, México, y más adelante Barcelona. Cada etapa me dio herramientas nuevas, pero también me confirmó algo fundamental: el conocimiento no tiene dirección postal. Puedes operar desde los Andes y asesorar negocios en cualquier parte del mundo.
El momento en que
todo cambió
En 2016 tomé la decisión que definiría el resto de mi carrera: fundar RetabloWeb, una agencia de marketing digital con base en Ayacucho. Era una apuesta arriesgada. El mercado local no entendía bien qué era el marketing digital. Las empresas preguntaban para qué necesitaban una página web si tenían un puesto en el mercado.
Pero yo ya lo veía: el mundo estaba cambiando. Los consumidores empezaban a buscar en Google antes de comprar. Las redes sociales dejaban de ser entretenimiento para convertirse en canales de venta reales. Y Ayacucho, con toda su riqueza gastronómica, artesanal y agroindustrial, no podía quedarse fuera de ese mundo.
Los primeros proyectos llegaron uno a uno: restaurantes, artesanos, clínicas, inmobiliarias. Cada cliente era un caso diferente, un problema distinto, una oportunidad de aprender. Paralelamente, comencé a capacitar emprendedores en la Cámara de Comercio de Ayacucho: Facebook Ads, e-commerce, posicionamiento en Google. El mensaje que llevaba a cada taller era simple: esto no es complicado, es una herramienta — y tú puedes aprenderla.
Construir desde
adentro hacia afuera
Lo que vino después fue un proceso de construcción sostenida. Año tras año, cliente tras cliente, proyecto tras proyecto. No tuve atajos. Tuve método.
Lo que me mueve
cada mañana
Mucha gente me pregunta por qué elegí quedarme en Ayacucho cuando pude haberme ido a Lima o haber construido mi carrera desde cualquier otra ciudad más grande. La respuesta es simple: porque aquí es donde más se necesita lo que sé hacer.
He visto artesanos de Quinua y Sarhua que tienen productos extraordinarios pero que nadie conoce fuera de la región. He trabajado con empresas agroindustriales que producen superalimentos de altísima calidad para mercados internacionales sin tener ni siquiera un perfil de LinkedIn. He capacitado a profesionales brillantes que no sabían cómo comunicar su valor en el entorno digital.
Mi trabajo no es solo hacer marketing. Es ayudar a que lo que es bueno —un producto, un servicio, una persona, una empresa— sea también visible, reconocido y elegido en el mercado.
Eso es lo que hace el marketing digital bien hecho: no crea ilusiones, amplifica realidades. Y yo llevo más de 15 años amplificando la realidad de empresas, instituciones y profesionales en Ayacucho, el Perú y ahora también en mercados internacionales.
Barcelona me enseñó
que nunca terminas de aprender
Llegar a España a los 50 años con más de 15 de experiencia podría parecer una contradicción. ¿Para qué seguir estudiando si ya tenías una trayectoria sólida? Precisamente por eso.
Los profesionales que dejan de aprender son los primeros en quedarse obsoletos. El marketing digital cambia cada seis meses. La inteligencia artificial está redefiniendo los modelos de negocio en tiempo real. Y la única forma de mantenerse relevante es estar en la vanguardia, no mirarla desde lejos.
"Estudiar en ESPAI Barcelona junto a profesionales de toda Europa me confirmó algo: el marketing tiene los mismos principios en cualquier latitud. Lo que cambia es el contexto. Y yo conozco bien el mío."
Trabajar en empresas reales en Barcelona —desde una empresa de reformas hasta una firma de transporte privado— me dio algo que ningún curso puede replicar: la experiencia de aplicar estrategias en un mercado europeo, con consumidores europeos y con los estándares de exigencia de una de las ciudades más competitivas del mundo.
Volví a Ayacucho con más herramientas, más perspectiva y más certeza que nunca: lo que construí aquí tiene valor real en el mundo.
Lo que ofrezco y
cómo trabajo
Hoy RetabloWeb es la base desde la que opero como consultor independiente, combinando trabajo con empresas y profesionales de Ayacucho y el Perú con proyectos de alcance nacional e internacional.
No soy un freelancer que entrega un logo y desaparece. Soy un consultor que se sienta contigo, entiende tu negocio, diagnostica la situación real y propone un camino concreto con acciones medibles y resultados verificables.
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